Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Quien no tiene quiere más.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Las arrugas son la tumba del amor
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Abril llovedero, llena el granero.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Si ofendes serás ofendido
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Incluso el día más largo tiene un final
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Músico pagado no toca bien.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Buena fama, hurto encubre.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Hablar a tontas y a locas.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Callemos, que el sordo escucha.
Río cruzado, santo olvidado.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Estornudos y frailes, salen a pares.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Un ruin ido, otro venido.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Una familia unida come del mismo plato.
Donde hay duda hay libertad.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Hay quien no ve su camino.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
El vientre lleno aunque sea de heno.
No necesito niguas para ser tishudo.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Dar de comer al diablo.
El temor modifica tu conducta.