Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Contra gustos no hay nada escrito.
A quien le dan pan que no coma.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Cambiar de opinión es de sabios.
A un fresco, un cuesco.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Ido el conejo me das consejo.
No canta mal las rancheras.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Cada cual a lo suyo.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
El de las piedras hace pan.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Madre ardida hace la hija tollida.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Cada uno con su humo.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.