A cada santo su vela
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
La letra, con sangre entra.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Dale con que va a llover.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Hoy por mí, mañana por ti.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
A quien dan, no escoge.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Come para vivir y bebe para comer.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
A bloque, la casa en roque.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Más vale tuerta que muerta.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
El que fía, o pierde o porfía.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
El avariento nunca está contento.
Alcanza, quien no cansa.