Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Ha de salir la corneja al soto.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Hay más días que longanizas.
La mujer que de día calla por la noche manda.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Al mal tiempo, buena cara.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
El cantar, alegra el trabajar.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
El que del campo viene, cenar quiere.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
De buena casa, buena brasa.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
De mala sangre, malas morcillas.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
El buen vino en vaso chico.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.