Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Bien está cada piedra en su agujero.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El que busca, encuentra.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Hablara yo para mañana.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Quien ama, teme.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Del necio, a veces, buen consejo.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Que aproveche como si fuera leche.
A mala suerte, envidia fuerte.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
El que apura su vida, apura su muerte.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
El que tiene buba, ése la estruja.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Las caras nos vemos, más los corazones no.