El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
De perdidas al río.
El que la deba, que la pague.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
El perro con rabia, de su amo traba.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Junio brillante, año abundante.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Palabra dada, palabra sagrada.
Dios perdona a quien su culpa llora.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Jugar a dos barajas.
Cabra manca, a otra daña.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Después de toda oscuridad hay luz.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Quien huelga no medra.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Haces mal, espera otro tal.