Las indirectas del padre Cobos.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Pascua pasada, el martes a casa.
De noche madrugan los arrieros.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
No todo el que chifla es arriero.
Comida hecha, amistad deshecha.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Palabras sin obras, barato se venden.
Año de hongos, año de nieve.
Cerrado a cal y canto.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
El ladrón juzga por su condición.
El abad canta donde yanta.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Amor con hambre, no dura.
Al bueno por amor y al malo por temor.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Alabanza propia, mentira clara.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Abriles y condes, los más traidores.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
En arca abierta, el justo peca.
A enemigo que huye, puente de plata.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Cada mochuelo, a su olivo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.