Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Para el postrero no hay cuchara.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Mata, que Dios perdona.
Al catarro, con el jarro.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Dios no desampara a sus hijos.
El barco de las promesas ya zarpó.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Lo que no se empieza no se acaba.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
El perezoso siempre es menesteroso.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
A poco pan, tomar primero.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
La envidia acorta la vida.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
En almoneda, ten la boca queda.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Bien juega quien mira.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Barco viejo, mal navega.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.