Para cerdos, buenas son bellotas.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
La libertad es un pan bien cocido
Con buenos modos se consigue todo
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Lo que sea que suene.
Callar como puta tuerta.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Agua fina saca la espina.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Hay gustos que merecen palos.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Pereza no alza cabeza.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.