El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
La risa abunda en la boca de los tontos.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Compañía, ni con la cobija.
De lengua me como un plato.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Al higo por amigo
Los sordos no oyen, pero componen.
El amor enseña a los asnos a bailar
Detrás de los picos van los chicos.
Baila Antón según le hacen el son.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Los burros prefieren la paja al oro.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Abril, uno bueno entre mil.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Al hambre no hay pan negro.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Cuerpo descansado, dinero vale.