A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Manos duchas comen truchas.
La intención es lo que vale.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Noche toledana. (Irse de farra).
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Entre menos burros, más choclo.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Febrerillo, mes loquillo.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
De padres cantores, hijos jilgueros.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Bien está lo que bien acaba.
A consejo malo, campana de palo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Inútil como cenicero en moto.
A malos ratos, buenos tragos.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Cada pájaro lance su canto.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Bollo de monja, costal de trigo.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Cantando se van las penas.
Las sueños, sueños son.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.