En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
El daño hecho no tiene remedio.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Antes el golpe que el grito.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
No te vallas a morder la lengua.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Está como agua, para chocolate.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
A brutos da el juego.
Mala cuña es la de la propia madera.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Buen podador, buen viñador.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
A braga rota, compañón sano.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El mal comido no piensa.
Faldas largas, algo ocultan.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.