De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
El flojo trabaja doble.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Pan candeal no hay otro tal.
Agua del cielo no quita riego.
Irse de picos pardos.
Casa de mantener, castillo de defender.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
A golpe de mar, pecho sereno.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
A cada cabeza, su seso.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Para sabio Salomón.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Dios nos coja confesados.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Pa' todo hay fetiche.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Enero y Febrero desviajadero.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Encima de la leche, nada eches.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La necesidad agudiza el ingenio.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Hay más santos que nichos.
El que tiene capa, escapa.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Las letras con sangre entran.
Llegar al humo de las velas.