Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Alabar y callar para medrar.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
De pico, todos somos ricos.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Hay que hacer de tripas corazones.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
De los celos, se engendran los cuernos.
Lo que no mata engorda.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
El buen libro de las penas es alivio.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Lo que por agua viene por agua se va.
Despacito y buena letra.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El que debe y paga, descansa.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
La necesidad hace a la vieja trotar.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Año bisiesto, año siniestro.
A cada ollaza su coberteraza.
Cuando tu ibas, yo venia.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Casa de Dios, casa de tos.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Del que jura, teme la impostura.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
En cada casa, un solo amo.