Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Para vos me peo y para otro me afeito.
El buen vecino, arregla el camino.
Leerle a uno la cartilla.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El hablar es plata y el callar es oro.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Buen lector, mal escribano.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El hambre aguza el ingenio.
De sabios es cambiar de parecer.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Hambre matada, comida acabada.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Confesión obligada, no vale nada.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Comida que escasea, bien se saborea.
El río, por donde suena se vadea.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.