Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Las palabras no cuestan plata.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Cabeza loca, la pierde su boca.
A flores nuevas, afeite perdido.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
De algo murió mi abuela.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Agua al higo y a la pera vino.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Hacer el agosto.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Si un árbol cae, plantas otro.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Burro apeado no salta vallado.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.