De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Ojo al parche.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Una espina en el ojo.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Barco en varadero, no gana dinero.
La crianza es buena los trece meses del año
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Quien es feliz habla poco
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
La intención es lo que vale.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
La mejor suegra, la muerta.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Si ofendes serás ofendido
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Yegua cansada, prado halla.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Solo hazlo y terminará el pánico.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
el fracaso es la madre del éxito.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Cada gallina a su gallinero.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.