Buscar los tres pies al gato.
La lengua queda y los ojos listos.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Agua y sol, tiempo de requesón.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Más perdido que perro en misa.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El que no cojea, renquea.
Oye primero y habla postrero.
La col hervida dos veces mata.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
A barba muerta, poca vergüenza.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
La mujer es gente en la letrina.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
De oveja negra, borrego blanco.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Buena muerte es buena suerte.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Hasta el rabo, todo es toro.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
A ojo de buen cubero.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.