Buey sin cencerro, piérdese presto.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
A gran chatera, gran pechera.
Alegrías secretas, candela muerta.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Burgáles, mala res.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Nunca falta un culo para un bacín.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Loro viejo no da la pata.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Todas las cosas pasan como el viento.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Bella por fuera, triste por dentro
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Pase mayo, y pase pardo.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Muchos componedores descomponen la novia.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
De esa manera, mi abuela.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El Rey es poco para su porquero.
La mujer y la vaca, con día para casa.