De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
El ojo quiere su parte
A cada paje, su ropaje.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
A dos puyas no hay toro bravo.
A cada ollaza su coberteraza.
Quien mucho da mucho recibe.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Dando dando, palomita volando.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Poco freno basta, para la mujer casta.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Desee bien, sea bueno.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Dale con que la abuela fuma.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Sal no se cuenta con que es salado.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Hazte la fama y échate a la cama.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
El que va para viejo va para pendejo.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Al loco y al fraile, aire.
Leer entre renglones.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Hacerse el de la oreja mocha.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Por San Blas, el besugo atrás.