Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Más doblado que carpa de camión.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Más verga que el Trica programando.
Peor que pulga en la oreja
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Al pan, pan. Al vino, vino.
A la ocasión la pintan calva.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Gato escaldo del agua fría huye.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
A burra vieja, albarda nueva.
Decir refranes es decir verdades.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
De tal árbol tal astilla.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Las aguas mansas son las peores
Del niño el beso, del viejo el consejo.
De padres bocois hijos cubetas.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Más dañado que agua de florero.
A palabras necias, bofetones.
El que la hace, la paga.
A gallo viejo gallina joven.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Guagua que llora mama.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
A liebre ida, palos al cubil.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Freídle un huevo, que dos merece.