Soñar no cuesta nada.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Escritura es buena memoria.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Aire colado, a muchos ha matado.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
En camino largo, corto el paso.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
No hay doctrina como la de la hormiga.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
No le pongas tanta crema a tus tacos.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
El casado por amor vive vida con dolor.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Por unos pierden otros.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Pobreza, víspera de vileza.
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Es más larga que la cuaresma.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Cual el tiempo, tal el tiento.
De esta agua no beberé.
No es buena casa la que no tiene al lado bosque y río.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
El mal de tonto, no tiene cura.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.