Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cara de enferma y culo de sana.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
A mala cama, buen sueño.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Cuando me despierte me llamas.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Favores harás, y te arrepentirás.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Trato es trato.
Hay ropa tendida.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Hacérsele a uno el campo orégano.
El buen vino sin ramo se vende.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Sin viento no hay oleaje.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Dos cabezas piensan más que una.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Sabe más que los ratones colorados.
Dame pan y llámame perro.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.