El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Mujer al volante, peligro constante.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Bebido el vino, perdido el tino.
Decir bien y obrar mejor.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Al que bebe vino le huele el hocico.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Variante: Al pot petit la bona confitura.
Todas las horas hieren. La última mata.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Enero y Febrero desviajadero.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Barájamela más despacio.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Le sacan punta a una bola de billar.
Una copa a las once, son once a la una.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Principio quieren las cosas.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Ocasión perdida, para siempre ida.