De sabios es cambiar de parecer.
Llave puesta, puerta abierta.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
De la vista nace el amor.
Ahora al bueno le llaman tonto.
El que se casa, quiere casa.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
El que nace postrero, llora primero.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Trabajo empezado está medio hecho
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
El que quiera peces que se moje el culo.
Quieres más o te guiso un huevo.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Haber de todo, como en botica.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Un deber fácil no es un deber
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.