El hablar bien, poco cuesta.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La vida es la novia de la muerte.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Llave puesta, puerta abierta.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El que se casa, quiere casa.
El que nace postrero, llora primero.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Trabajo empezado está medio hecho
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
De la vista nace el amor.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
El que quiera peces que se moje el culo.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Quieres más o te guiso un huevo.
Un deber fácil no es un deber
El aburrimiento es el mejor enfermero
Haber de todo, como en botica.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.