La sola bravata, no hiere ni mata.
Caer para levantarse, no es caer.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Paga adelantada, paga viciada.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Es mucho arroz para este pollo.
Antes de que acabes, no te alabes.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Esto está en chino.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Tumbando y capado.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Hambre matada, comida acabada.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
A chica cama, échate en medio.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
No todos los que van a la iglesia son santos
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
En casa del albañil, goteras mil.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
A perro viejo no hay tus tus.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Dichosos los ojos que te ven.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Una mentira puede matar mil verdades.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.