La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Hacer agua los dientes.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Despacito y buena letra.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
No te vallas a morder la lengua.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Donde entra beber, sale saber.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Alábate pato que mañana te mato.
Dinero guardado, barco amarrado.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Ajo hervido, ajo perdido.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Camino malo, pásalo pronto.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Agua tardera, agua maicera.
De persona palabrera, nunca te creas.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Los justos pagan por pecadores.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El amor es una hierba espontánea
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
El dolor es antiguo
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.