Fingir locura, es a veces cordura.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Buena cautela, iguala buen consejo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
A cada cabeza, su seso.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Más haces callando que gritando.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Más vale oler a asno que a muerto.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Al más charrán paga le dan.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
De cuero ajeno, correas largas.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Canción de la transición.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Baños, hasta los cuarenta años.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Calma piojo que el peine llega.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
El gato escaldado, del agua fría corre.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Si la gata pare en el horno, los gatitos no son bizcochos, son gatitos.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
A ciento de renta, mil de vanidad.