Caranga resucitada pica muy duro.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Del monte sale, con que se arde.
Del ocio nace el feo negocio.
A carne mala, buena salsa.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Lo bello es difícil.
Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
La soga, tras el caldero.
Al son que me tocan bailo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
No te duermas entre las pajas.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Más mato la gula que la espada.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
Contra gustos no hay nada escrito.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Cazador, mentidor.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Con pelito... no hay delito.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Plata en mano, culo en tierra.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.