La carne triste, no la quiere ni Cristo
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Dar puntadas.
Desdichas y caminos hacen amigos.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El mosquito de uno es el camello de otro.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
A comida de olido, pago de sonido.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
La fantasía es el reposo del alma
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Al roble no le dobles.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Irse con la música a otra parte.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
A bloque, la casa en roque.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Besugo de enero vale un carnero.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Una obra mala, con una buena se paga.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.