Está más entristecido, que mico recién cogido.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
La risa hace buena sangre
Un ojo al gato y otro al garabato.
El vino hace buena sangre
Cada uno con su humo.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
La cara del santo hace el milagro.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La palabra es playa, el silencio oro.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Enero desaloja las camas
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Incluso el día más largo tiene un final
Valor y querer, facilitan el vencer.
A cama chica, echarse en medio.
Palabra dada, palabra sagrada.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Allega, allegador, para buen derramador.
Febrero, rato malo y rato bueno.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Maldigo el diente que come la simiente.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Espéjate para que veas cómo eres.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Calumnia, que algo queda.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Reza, pero no dejes de remar.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.