Rama larga, pronto se troncha.
Donde no hay regla se pone ella.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Caer es más sencillo que levantarse.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Agua en Marzo, hierbazo.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
De los celos, se engendran los cuernos.
Casa labrada y viña heredada.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Buena ventura solo con otra dura.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Mal huye quien a casa torna.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
De la boca del ladrón, todos lo son.
El miedo guarda la viña.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Niño que llora, de mear se ahorra.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.