De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
A buen sueño, no hay cama dura.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Como es el padre, así es el hijo.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Buena burra hemos comprado.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Las novedades son la sal de la vida.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El amor es como el agua que no se seca.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Quien es feliz habla poco
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Ni miento ni me arrepiento.
Donde pan comes migas quedan.
Leerle a uno la cartilla.