Suegra, ni de caramelo.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Con buenos modos se consigue todo
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Cada malo tiene su peor.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Chancho limpio nunca engorda.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Yernos y nueras, en las afueras.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Al asno lerdo, arriero loco.
Pies fríos, corazón caliente.
Después de la guerra, todos son generales.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
A hurón cansado, madriguera nueva.
A cántaro roto, otro al puesto.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.