Hay que tener los pantalones en su sitio.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Despacito y buena letra.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
El mandar no tiene par.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
De sabios es variar de opinión.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
No todo es miel sobre hojuelas.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Mudarse por mejorarse.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Buena es la linde entre hermanos.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
En casa de los tíos ella es la tía.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
La lengua larga es señal de mano corta.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.