Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Tu quieres que el león me coma.
El amor muere de mal ausencia.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Más claro no canta un gallo.
Bien convida, quien prestó bebe.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Codicia mala, el saco rompe.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Mucho ojo, que la vista erro.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
El gato maullador, nunca buen cazador.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Necio es quien con necios anda.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Culo veo, culo quiero.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.