Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Dar patadas de burro.
Al son que le toquen bailan.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
El buen paño dentro del arca se vende.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Duro de cocer, duro de comer.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Esto fue como llamarada de petate.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Dichosos los ojos que te ven.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Ojo por ojo y diente por diente.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
La crianza aleja la labranza.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
De mala ropa no sale un buen traje.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
A año tuerto, labrar un huerto.
No hay tiro, voló el pato.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
De amores el primero, de lunas las de enero.