No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
A golpe dado no hay quite.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Buena crianza no pierde punto.
La comida reposada, y la cena paseada.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Más vale pan duro que ninguno.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
El cebo oculta el anzuelo.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Don Din nunca parece ruin.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
El miedo guarda la viña.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
La oración breve sube al cielo.
El que es culpable puede reincidir.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Estar como las putas en cuaresma.
Decir, me pesó; callar, no.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Pajes; mozos y era Perico solo.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.