Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Querer es poder.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Dádiva forzada no merece gracias.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Presto rico, presto pobre.
El que la deba, que la pague.
La fortuna a los audaces ayuda.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Para su casa no hay burro flojo.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Bueno de asar, duro de pelar.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Un loco hace ciento.
Molino parado no gana maquila.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
No hay que llevar cocos al puerto.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Como se vive, se muere.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Al fisgón cuando menos un trompón.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.