Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
En largos caminos se conocen los amigos.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Romero ahíto saca zatico.
El inferior pecha lo que el superior pega.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Agua podrida, colada y hervida.
Dos agujas no se pinchan.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
El buen vecino, arregla el camino.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Llenarle la cuenca a alguien.
Quien empiece el juego que siga con él
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Mallorquina, puta fina
El tiempo es oro.
A la hija mala, dineros y casalla.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
El casado por amor vive vida con dolor.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
El llanto sobre el difunto.
Buena cara dice buen alma.
A falta de trigo, venga centeno.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
El haragán es el hermano del mendigo.
Los bellos caminos no llevan lejos.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
De pico, todos somos ricos.