El uno por el otro la casa sin barrer.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Primero son los presentes que los ausentes.
No necesito tecomates para nadar.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Los difuntos, todos juntos.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Que no llegue la sangre al río.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
En San Antón, calabazas al sol.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Hasta el final nadie es dichoso.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.