Amigos y mulas fallecen en las duras.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Más vale tuerta que muerta.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Por el rastro se da con la liebre.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
A cualquier cosa llaman rosa.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Es más popular que la adelita.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Abril, deja las viñas dormir.
Son más los días que las alegrías.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
De la esperanza vive el cautivo.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
El hablar bien, poco cuesta.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Sobre advertencia no hay engaño.
Cambiar de opinión es de sabios.
Da asistencia y cariño donde se necesite.