Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Mas mata la duda que el desengaño.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Amistad que murió, nunca renació.
No compra barato quien no ruega rato.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Con pan y vino, se anda el camino.
Tras el vicio viene el lamento.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El burro al ratón le llamó orejón.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
A gran prisa, gran vagar.
Los compañeros de cama se escogen de día
Dar puntadas.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
El rico nunca está satisfecho.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Años de nones, muchos montones.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
La muerte tiene las piernas frías.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Rey determinado no ha menester consejo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Después de la risa viene el llanto.
Lo tragado es lo seguro.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Carne de cochino, pide vino.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Por unos pierden otros.