Hacienda que otro gano poco duró.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Las damas al desdén , parecen bien.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Esto es de rompe y rasga.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Para morirse, siempre hay tiempo.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Agua de mayo, no cala el sayo.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Quien desprecia, comprar quiere.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Porfía mata venado, que no venablo.
Beber, hasta la hez.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
La lengua es el azote del culo.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
El enamorado es el camarada del alma.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.