Quien mucho da mucho recibe.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
No hay alegría sin aburrimiento
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El saber no ocupa lugar.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Tiene más carne un huevo frito.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
El que no llora no mama.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Guerra avisada no mata soldado.
Ir de trapillo.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Jinca la yegua.
La vida es así, y el día es hoy.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Ir a amarrar el zorro.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Más fea que una patada en la canilla.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Al asno lerdo, arriero loco.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El paraíso está en el regazo de una madre.
A burlas, burlas agudas.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
A saya blanca, ribete negro.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen