Si los tontos volaran, quince años nublado.
Quien no sabe, no vale nada.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
A gran seca, gran mojada.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El mundo es de la gente activa
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Más groso que el Guelpa.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
El que la hace riendo, la paga llorando.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Voy a ir hacer un mandado.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Pan para hoy, hambre para mañana.
La col hervida dos veces mata.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Chocolate que no tiñe, claro está
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
La lluvia viene después de los bosques.
Moza reidora, o puta o habladora.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
A barbas honradas, honras colmadas.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Hay que amarrar el tamal.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.