Quien no sabe, no vale nada.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
A gran seca, gran mojada.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El mundo es de la gente activa
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Más groso que el Guelpa.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Voy a ir hacer un mandado.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Pan para hoy, hambre para mañana.
A la fuerza, ni la comida es buena.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
La col hervida dos veces mata.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Chocolate que no tiñe, claro está
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Moza reidora, o puta o habladora.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
La lluvia viene después de los bosques.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
A barbas honradas, honras colmadas.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Hay que amarrar el tamal.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.