Cree el fraile que todos son de su aire.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Viendo al payaso, soltando la risa.
De hora en hora, Dios mejora.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
No habiendo lomo, de todo como.
Beso, queso y vino espeso.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
El que afloja tiene de indio.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
A fullería, cordobesías.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Leer entre renglones.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Las armas las cargan el diablo.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A cada santo le llega su día.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
De buena harina, buena masa.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Idos y muertos, olvidados presto.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
No juzgues el barco desde tierra
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El que no mira, suspira.
Donde hay amor, hay dolor.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Tentar la huevera a las gallinas
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
A burro viejo, poco forraje.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Saber de pobre no vale un duro