Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Quien cae no tiene amigos.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
A buen santo te encomiendas.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Digo y redigo que la breva no es higo.
A otro perro con ese hueso.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Rectificar es de sabios.
Un buen día vale por un mal mes
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Pensando en pajarito preña'o
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Cada oveja con su pareja.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Nada sabe su violín y todos los sones toca