Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Estar armado hasta los dientes
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Sarna con gusto no pica.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Me lo contó un pajarito
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Bollo de monja, costal de trigo.
El tiempo todo lo cura
A marido ausente, amigo presente.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Aire de Levante, agua delante.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
La práctica hace al maestro.
El ojo quiere su parte
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Encontrar al perro en la olla
Tras cada pregón, azote.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Un pie calzado y otro descalzo
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.