El fraile, la horca en el aire.
Otros tiempos, otros modos.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Fraile convidado echa el paso largo.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
La mujer rogada y la olla reposada.
Refran viejo, nunca miente.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Refranes de viejas son sentencias.
Refranes viejos son verdaderos.
El comedido sale jodido.
Si existe, se ve
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Lo pasado, pisado.
El viejo que se cura, cien años dura.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Ponga agua en su vino.
De vaca vieja, novilla brava.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Dios castiga sin palo ni piedra
A la vejez, viruelas.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Quien quita lo que da, al infierno va.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Llamar al gato, gato.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El hábito no hace al monje.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.